jueves, abril 19, 2007

El docente como facilitador en la Enseñanza - Aprendizaje


El docente debe estar bien preparado en relación a su rol para asumir la tarea de educar a las nuevas generaciones y ello implica no sólo la responsabilidad de transmitir conocimientos básicos, sino el compromiso de afianzar valores y actitudes necesarios para que puedan vivir y desarrollar sus potencialidades plenamente, mejorar su calidad de vida, tomar decisiones fundamentales y continuar aprendiendo.

El maestro debe interactuar con las instituciones
y los padres de familia, ser docente es tener la oportunidad de enfrentarse cada día a una caja de sorpresas; una sonrisa, el llanto, un logro, un interrogante difícil de responder, situaciones que hacen del ejercicio académico un rol gratificante y un reto permanente como "facilitador de los aprendizajes" a través del uso de nuevas tecnologías.

La facilitación es el proceso de conducir a un grupo a través del aprendizaje. El enfoque parte de la base que cada persona tiene como algo único y valioso que aportar. Sin la contribución y conocimiento de cada persona, la habilidad del grupo para entender o responder a una situación puede reducirse.

El papel del facilitador es extraer el conocimiento e ideas de los diferentes miembros de un grupo, ayudar a animarlos a que aprendan los unos de los otros y a pensar y actuar en conjunto; por tanto un facilitador es alguien que:
  • Reconoce las fuerzas y habilidades de los miembros del grupo y ayuda a que se sientan cómodos en compartir sus esperanzas, preocupaciones e ideas,
  • Apoya al grupo, dando confianza a los participantes para compartir y probar nuevas idea,
  • Valora la diversidad y es sensible a las diferentes necesidades e intereses de los miembros del grupo, estas diferencias podrían deberse al género, la edad, la profesión, la educación, la condición económica y social,
  • Lidera con el ejemplo mediante actitudes, enfoque y acciones.

La enseñanza tradicional involucra el compartir la información en una sola dirección – de maestro a estudiante, la facilitación involucra el compartir la información en varias direcciones – entre el facilitador y el grupo y entre los miembros del grupo. El educador brasileño Paulo Freire creía que la educación debe ser liberadora, por tanto en lugar de respuestas a los aprendices, la educación debe apuntar a aumentar la conciencia de los aprendices para que ellos puedan identificar los problemas y sus causas y encontrarles las soluciones.

El facilitador ayuda al grupo a través de preguntas que animan a nuevas maneras de pensar y analizar la situación. La relación entre un facilitador y un grupo de adultos es diferente de la de un maestro y una clase. Por ejemplo, un maestro normalmente presenta las ideas desde adelante, pero un facilitador normalmente se sienta con un grupo y anima la discusión de grupo. Un facilitador involucra al grupo en actividades que ayuden a los adultos con niveles bajos de educación formal, alfabetización o confianza a tomar un rol pleno, mientras que un maestro normalmente tiene una relación formal con sus estudiantes en la que el maestro está en una posición de autoridad. La relación del facilitador con los miembros del grupo está basada en la confianza, respeto y un deseo de servir.

¿Qué hace que un facilitador sea bueno?
Un buen facilitador tiene ciertas características personales que animan a los miembros del grupo a participar, incluyen la humildad, generosidad y paciencia, combinadas con comprensión, aceptación y afirmación; son dones que todos los maestros haríamos bien en desarrollar.

Un buen facilitador también necesita varias habilidades (ver el recuadro anterior) y usará una variedad de técnicas para animar a los miembros del grupo a participar en discusiones o actividades y ayudarlos a aplicar el aprendizaje a sus vidas. Estas técnicas incluyen:

  • Pedir al grupo que presente y comparta información usando dibujos, diagramas o recursos visuales – sobre todo en los casos en que algunos miembros del grupo tengan bajos niveles de educación o alfabetización,
  • Dividir al grupo en grupos más pequeños para animar a los miembros tímidos a participar,
  • Usar la discusión y actividades de grupo que les permitan a los aprendices participar activamente en el proceso de aprendizaje,
  • Pedir al grupo que se ponga de acuerdo sobre algunas reglas básicas para la participación a fin de que cada persona se sienta con la libertad para compartir sus ideas.
  • Dar tareas particulares a las personas dominantes para permitir espacio a los demás para que participen aunque permitiendo a todos participar activamente,
  • Manejar los conflictos de una manera sensible y apropiada, para que las diferencias sean estimadas y respetadas.

Tales reglas pueden incluir no interrumpir, respetar los diferentes puntos de vista y ponerse de acuerdo en un número máximo de puntos que cada persona puede plantear en cualquier discusión. Si el grupo los acepta, habrán tomado estas reglas como propias y habrán compartido la responsabilidad para asegurarse que se cumplan.

Las dificultades que pueden enfrentar los facilitadores

El control, es una de las mayores dificultades que pueden enfrentar los facilitadores, es la tentación de tomar control de una discusión o proceso de cambio. Esto es a menudo producto de un deseo genuino de impulsar el progreso del grupo. Si estamos acostumbrados a un estilo de instrucción formal, y no hemos tenido la oportunidad de observar a facilitadores buenos en su trabajo, puede ser muy difícil cambiar nuestro enfoque para compartir las ideas.

Preguntas difíciles, Puede ser difícil de tratar con las preguntas de la gente. Los facilitadores pueden sentir que ellos deben tener todas las respuestas, puede faltarles la confianza en su propia habilidad para tratar con las preguntas sobre un asunto particular. Los facilitadores pueden simplemente decir que no saben bastante sobre una cuestión en particular, a fin de proporcionar una respuesta, pero que lo averiguarán antes de la próxima reunión. Es muy útil para ellos saber dónde encontrar más información. Los facilitadores también pueden utilizar la sabiduría y conocimiento de los demás miembros de la comunidad, fuera del grupo inmediato.

El manejo de conflicto A veces la gente tendrá ideas fijas y contradictorias sobre un asunto. Las malas relaciones dentro del grupo también afectarán la manera en que el grupo trabaja en conjunto. Un facilitador necesita ser sensible a las diferencias y tensiones, y animar a la gente a resolverlas mientras tiene presentes sus metas e intereses común.

Las habilidades de facilitación son esenciales para cualquiera que esté buscando conducir a los demás en un proceso de discusión participativa, aprendizaje o cambio. En una comunidad al facilitar con el apoyo en los procesos propios, se debe trabajar bajo los esquemas culturales e idioma de cada una de las nacionalidades y pueblos.

En conclusión, la facilitación consiste en potenciar a los demás, implica ceder el control sobre el resultado de un proceso y dar esa responsabilidad al grupo, esto muestra un compromiso sincero con el valor y potencial de la gente. Facilitar un proceso participativo tomará tiempo y paciencia, debe estar abierto a la constante preparación en mediación de conflictos.

Fuente: UASNET, Monografias, Wiki